El alcalde de Pontedeume, Gabriel Torrente no se cortó un pelo en aceptar la dimisión en sus cargos a los concejales de COE y gobernar en minoría, intereses bastardos y económicos, defendidos con saña, obligaron al regidor municipal a tomar tal decisión, y en consecuencia los partidos del concello se pusieron en guardia para estudiar la situación y alguno está dispuesto a prestar su apoyo al alcalde.
Con ello la situación política eumesa se pone grave, pero no gravísima, pues Gabriel Torrente está dispuesto a repartir los compromisos entre los suyos, y no pasar por el aro que le tendieron los del "circulo" con peticiones económicas, ni en exclusivismos.
Aquí se cortó un peló el alcalde, al señalar al pueblo las responsabilidades de sus ex-socios, que después de haber hecho una campaña pidiendo rigor en la gestión, ahora al llegar a los cargos de gobierno , se ve que todo lo que dijeron fue un gran timo.
Tiene socialistas y nacionalistas motivos para una elegante larga cambiada, colocar a los del "circulo" en su sitio, y el PP con la aptitud prudente que caracteriza al alcalde, buscar consensos nominalistas y pensar en que ni unos ni otros pueden vender triunfalismos en Pontedeume, metieron en una situación compleja a la corporación, y toca volver a las reglas de la normalidad, pues ninguno de los 4 grupos está para echar cohetes. A nadie se le oculta que el camino a recorrer por los concejales va a ser proceloso, a lo mejor con más desgarros, pues hay muchas cosas sueltas que el alcalde deberá juntar, además de compaginar los sueños útopicos de algunos, con las posibilidades de la villa, que son potentes, y más indisolubles que un matrimonio católico.
Molino Rojo/ Felipe do Muinho
Diario Ferrol,Sábado 18 de Agosto de 2007